Alma que viene a la mente
con exaltada pasión,
y que trilla por mi sangre
como dulce bendición.
Alma, no me has conocido
en ningún paso del tiempo,
eres un sueño perdido
clavado en mis sentimientos.
No supe cómo encontrarte
o así lo quiso el destino,
a pesar de haber buscado
tus alas en el camino.
Alma que fuiste mi anhelo
en tiempos de caminante,
no me llevaste en tu vuelo
... y yo nunca pude amarte.
Jorge Horacio Richino
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