jueves, 28 de agosto de 2014

Corazón frustrado.



Corazón que gimes penas
por un amargo tormento;
viertes sangre en tus heridas
…lloras dolor y lamento.

Sollozas las amarguras
con jirones de tu carne,
mientras que tu débil pulso
se va esfumando en el aire.

Te pido que no te rindas
pues aún te queda vida…
y los remiendos que el tiempo
va poniendo en cada herida.

Si puedes has un esfuerzo
por mantener tu compás,
pues la vida es una sola
y no la quiero matar.


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Autor: Jorge Horacio Richino.

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