domingo, 12 de agosto de 2007

EL TIEMPO SE LLEVÓ TU ROSTRO.

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El tiempo se llevó tu rostro,
tan lejos, que ni siquiera
cerrando los ojos
me era posible recordarlo.

Así de simple es el olvido,
que se presenta involuntario
en los archivos de la mente
para protegerla de la nostalgia.

Esa nostalgia que a veces hiere
y que no es oportuno reflotar,
porque los recursos de la razón
intentan actuar en defensa del dolor.

Es comprensible que la memoria
no desee retener, tan fácilmente,
ciertas vivencias del pasado
que ya no tiene sentido recordar.



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Autor: Jorge H. Richino, en Buenos Aires a los dieciocho días de mayo de 2007. (Todos los derechos reservados).
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